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Prevenir la deshidratación en bebés y niños

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La falta de líquidos es un problema que puede suceder a los bebés y niños, ya que son más propensos a padecerla, y mucho más en verano, y esto da lugar a la deshidratación.

Algunos de los síntomas que pueden hacernos pensar que el bebé, o niño, está deshidratado son la sudoración, la diarrea, poca ingesta de líquidos, lengua y mucosas secas, ojos hundidos, vómitos. Alguna enfermedad también puede dar lugar a la deshidratación. Generalmente se nota porque el niño llora, intenta beber cualquier líquido y se le nota con sed.

Para combatir la deshidratación se pueden tomar líquidos y sales minerales. Una bebida alcalina muy sana y fácil de realizar que puede combatir la deshidratación es una limonada que se prepara con un litro de agua con 2 limones (o un limón grande) y una cucharada de bicarbonato sódico. A quien no le guste demasiado el sabor le puede poner azúcar s su gusto.

Sin embargo, si la deshidratación es grave se debe acudir al médico y suministrar líquidos por vía intravenosa. Si no se trata a tiempo, ya sea grave o leve, las consecuencias pueden ser malas, por eso se debe atender a los síntomas.

Una  deshidratación no curada puede dar lugar a convulsiones o incluso el coma. Por eso mismo, se deben ver los síntomas y pensar si el niño puede tener deshidratación, si se piensa que es posible se debe acudir a un médico cuanto antes. Es mejor prevenir que lamentar, y la deshidratación no es una tontería.

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