La respuesta es NO. Un niño no estará en mayor riesgo de formación de tumores cerebrales si come perritos calientes de más. Sin embargo, las embarazadas pueden cortar fuera de sus dietas por esa razón las salchichas y otras carnes procesadas tales como mortadela, chorizo, salchichón y otros embutidos envasados.

La preocupación acerca de los perritos calientes y los tumores cerebrales se deriva de una investigación que buscó una posible correlación entre el consumo de carnes procesadas por las mujeres embarazadas y la aparición de tumores cerebrales en los niños. Las investigaciones realizadas en animales de laboratorio mostraron que las sustancias formadas a partir de nitritos de sodio podrían causar tumores neurológicos en las crías de las hembras que fueron alimentados con los nitratos.

Estos hallazgos estimularon investigaciones para estudiar poblaciones humanas y encontraron que las mujeres que comieron más carnes procesadas tenían hijos que eran más propensos a desarrollar tumores cerebrales. Más tarde, la investigación también encontró que las mujeres que consumían dietas ricas en carnes procesadas también fueron más propensas a tener bebés que pesaron menos de lo que deberían.

Si bien existe una correlación entre las embarazadas y los tumores cerebrales infantiles, el riesgo mismo no se extiende a los niños cuando comen perros calientes. En realidad, mientras que las tasas de cáncer cerebral infantil aumentaron desde la década de 1970 hasta la década de 1990, la cantidad de nitritos que se utilizan en las carnes procesadas en realidad bajó.

Los perros calientes, salchichas, panchos (o como se llamen en cualquier parte del mundo) no causan tumores cerebrales, pero no son exactamente los alimentos saludables. Al igual que otras carnes procesadas, son altos en calorías y grasas saturadas. Una dieta rica en carnes procesadas se ha asociado con tener un mayor riesgo de otros tipos de cáncer, como el cáncer colorrectal, en los adultos. Los perros calientes son también propensos a portar la bacteria llamada listeria que causa intoxicaciones alimentarias.

Mientras el perro caliente ocasional al finalizar un partido de fútbol no puede arruinar la salud, el consumo frecuente de perros calientes y otras carnes procesadas no debe ser parte de una dieta saludable.

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