La fiebre es una situación que puede ocurrir en la madre en los embarazos, y también una situación que debe preocupar, sobre todo en el parto, pero en cualquier momento.

Suele ser natural al dar a luz que las mujeres aumenten su temperatura, por deshidratación, efecto secundario de la analgesia epidural o por cansancio muscular. Sin embargo, si la fiebre pasa de los 38 grados centígrados, temperatura que puede ser normal en estas ocasiones, puede dar lugar a aumentar la taquicardia del bebé o el consumo de oxígeno, lo que puede dar lugar a una mayor duración. 

La fiebre durante el embarazo puede dar lugar a importantes problemas para el bebé, desde un aborto espontáneo hasta defectos congénitos y retraso mental del bebé. Si sucede después de las primeras semanas de gestación es cuando podría dar lugar al retraso mental, e incluso se puede dar lugar a hemorragias y la muerte.

Por eso mismo, la madre debe evitar las circunstancias que le puedan dar fiebre, además de consultar con el médico para que le dé el mejor tratamiento contra la fiebre, a fin de evitar que esta sea superior a un día o dure más de lo necesario. La fiebre se debe tratar principalmente con analgésicos, entre los que destaca el paracetamol. No es recomendable automedicarse.

Hay que controlar los pequeños detalles como la fiebre de la madre para evitar males mayores, como la pérdida del bebé o consecuencias no deseadas que puedan marcar toda la vida de la criatura. En todo caso, la fiebre no debe pasar los 38 grados. Debe controlarse la temperatura frecuentemente.

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