Las anemias en los lactantes suelen darsee en muchos niños por acarencias alimentarias y se exteriorizan en cualquier momento del desarrollo incurriendo de manera significativa de forma negativa sobre el sistema nervioso central, en especial cuando la mala alimentación se presenta en el primer año de vida del bebé.

La anemia del lactante es, por lo general, como un sintoma de sindromes mas complejos, tales como distrofia, prematuridad, avitaminosis o de anomalias constitucionales generales que afectan el sistema hematopoietico (anemia de Cooley, anemia hemolitica familiar, etc.)

Esto puede generar que el niño en su etapa escolar por una malnutrición neuronal y un déficit en su desarrollo, al demandarle a su cerebro el mismo no pueda responder en forma correcta y tenga problemas de concentración, interpretación y también de aprendizaje, lo que provoca muchas veces que repita un año escolar.

Para poder eludir las anemias del lactante, es fundamental que la madre cuente con una dieta rica en los nutrientes necesarios y que siga las indicaciones que le indique su obstetra mes a mes, cuando hace el control del crecimiento del feto y la evolución de su embarazo.

Cuando una mamá sufre de anemias en el embarazo, el pediatra deberá hacer controles del crecimiento y de la evolución del primer año del niño, para evitar que la salud del bebé presente un déficit de nutrientes y desarrolle algún tipo de anemia, además de complementar su alimentación con complejos vitamínicos.

PREVENCIÓN

    Antes del parto:

  • Determinación en sangre FETAL de glóbulos rojos y hemoglobina y del tipo sanguíneo, así como una prueba de Coombs directa.
    Durante el parto:

  • Hay que monitorizar los latidos del feto y, si aparecen signos de sufrimiento fetal o el niño está gravemente afectado, se procederá a realizar una cesárea.
    Después del parto:

  • En todos los recién nacidos de madre Rh-negativa debe hacerse un análisis inmediato de la sangre del cordón, con objeto de determinar el tipo sanguíneo del feto, y una prueba de Coombs directa. Si el recién nacido es Rh-positivo y la prueba de Coombs directa es positiva, se determinará si existe anemia y se medirá el nivel de bilirrubina en la sangre del cordón.
  • Para saber el riesgo de sufrir la enfermedad en un segundo embarazo, se realizan determinaciones de anticuerpos antid-D en la madre a las 12-16 semanas, 28-32 y 36 semanas del embarazo.

 

 

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