Cuando tu bebé sea un poco más mayor, sea capaz de sostener la cabeza por sí mismo y ya no pase tanto tiempo durmiendo, puedes aprovechar el tiempo libre que tengas para hacer ejercicios con el bebé.

Puede ser divertido para él y muy provechoso para ti y tu puesta en forma.

Poner dura tu barriga. Siéntate en el suelo con las piernas cruzadas, coge a tu bebé sujetándolo frente a ti, de manera que descanse sobre tus brazos. Inicia un movimiento de balanceo hacia delante y atrás al mismo tiempo que contraes los músculo del abdomen. Cuenta hasta 30 repeticiones en voz alta.

 

Piernas más fuertes. Sujeta al bebe en brazos, con las piernas ligeramente separadas. Pon la espalda recta y dobla las rodillas, simulando una sentadilla. Mantente así unos segundos y  vuelve a la posición inicial. Repite el mismo movimiento en 10 ocasiones.

 

-¡Glúteos arriba! Túmbate en una alfombra, con los las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Sienta a tu hijo en la barriga y levanta la espalda mientras contraes los músculos de los glúteos.

 

-Acude a una piscina en la que existan  cursos para bebés. Los dos disfrutaréis muchísimo y tú, sin darte cuenta, estarás haciendo ejercicio.

A la hora de hacer ejercicio sólo tienes que tener en cuenta el proteger tus pechos. Es recomendable amamantar al bebé antes de ponerte a practicar ejercicios, para tener los senos más libres de leche y poder realizar la actividad más cómodamente.

 

Un curioso estudio  sugiere, que los bebés prefieren la leche de producen sus madres una hora después de haber practicado ejercicios.

 

No te machaques practicando deporte, recuerda que pretendes mantenerte en forma, recuperar el tono muscular  y  mantener un estado anímico positivo. Ya tendrás tiempo de recuperar la silueta cuando tu bebé empiece a caminar y tengas que salir corriendo tras él.

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