En su octavo mes, el bebé ya se puede sentar solo con las piernas flexionadas y mantener la cabeza erguida. Ya puede ponerse de pie y sostenerse sobre algo, pero le faltará aún para dar sus primeros pasos y aprender a andar. Intenta quedar parado todo el tiempo y si cae llora porque no ha logrado su objetivo. Se puede desplazar recostado sobre el abdomen levantando la parte superior del cuerpo, reptando.

En el octavo mes de tu bebé, siente mucho más las emociones, e incluso es capaz de imitar los estados de ánimo de otras personas y sentir como ellas. Tiene una visión como la de los adultos (o casi) haciendo que incluso se pueda distraer fácilmente, y una audición muy refinada con especial atención a sonidos suaves. Puede decir sílabas dobles sin problemas.

Lo más destacable suele ser la angustia del octavo mes, y es una etapa de angustia y temor, y es que empieza a notar que es un individuo, por eso necesita mucho apoyo, cariño y protección de sus padres. Puede llorar por la noche o cuando juega con otras personas, despertarse más sobre la noche y quieren estar con la madre.

El bebé tiene miedo a independizarse, se siente separado de la madre, se siente individuo y eso le asusta. Antes pensaba que era una prolongación de la madre y empieza a descubrir que no lo es. Por eso, la madre debe darle mucho apoyo, confianza y seguridad en esta etapa que puede durar e intensificarse en el noveno mes.

Se puede jugar, para concienciar que la madre está cuando lo necesita, jugar a que aparece y desaparece, para que el bebé vea que aunque la madre desaparece vuelve a estar para él. También se puede dar objetos, y si los tira volver a dárselos.

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