El colecho

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Hace unos años se puso muy de moda el uso de una técnica para conseguir que los niños duerman solos en habitaciones separadas a la de sus padres.

Si miramos este hecho desde el aspecto puramente evolucionista, resulta  poco seguro dejar a los hijos en lugar distinto al que se encuentran los padres, por lo que existe menos probabilidad de supervivencia en el caso en que ocurriera algún problema en el bebe.

Actualmente, ha aparecido un movimiento contrario a la idea de dejar al bebé llorar para que aprenda a dormir. Son los defensores del colecho. Expresan que los niños a los que se les ha practicado el método Estivill, consiguen dormir por indefensión aprendida. Aprenden  a no quejarse después de cierto tiempo intentándolo, perdiendo además la confianza y la esperanza de que sus padres estén para ayudar en cualquier momento, con los efectos negativos que esto puede tener para el desarrollo del bebé.

El colecho consiste en que los hijos puedan dormir lo más cercano a sus padres. En la cama de matrimonio o en camas supletorias anexa, tomando medidas de seguridad tales como no fumar mientras se encuentra el bebé en la misma habitación o no irse a la cama si se ha bebido alcohol, etc.

Se han llevado a cabo grandes estudios en los que se puede concluir que los niños que han dormido con sus padres hasta los cinco años, tienen una mayor autoestima, experimentan menores sentimientos de culpa y ansiedad, y eran socialmente maduros. Este estudio demuestra por tanto la falsedad de ciertos mitos, tales como que los bebes que duermen con sus padres serán adultos inmaduros y con problemas mentales.

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