Dos son las características esenciales para elegir un pañal: Que conserve la piel del bebé seca y  que al mismo tiempo, le deje libertad de movimiento.

Actualmente existen una amplia gama de  pañales de celulosa, de usar y tirar, clasificados por tallas en relación al peso, incluso atendiendo al sexo del bebé o a la fase evolutiva en la que se encuentra.

Es imprescindible elegir el pañal adecuado, evitando en todo momento que el plástico del pañal no le irrite la piel. Algunos bebés desarrollan alergias a  determinados tipos de pañales, por lo que  si percibimos en más mínimo enrojecimiento, debemos retirar inmediatamente esta marca de pañal. Es recomendable comprar pañales de calidad para evitar irritaciones. Si aún así, no hemos podido evitarlas, y el bebé presenta dermatitis de pañal, lo mejor es procurar que el bebé permanezca el mayor tiempo posible sin pañal, con el culito al aire y cubierto de crema protectora.

Cambiar el pañal de manera adecuada requiere práctica. Es imprescindible llevar a cabo el cambio de pañal después de cada toma, ya que  los bebés que se alimentan de leche materna, suelen hacer sus deposiciones inmediatamente después de comer.

Si tu bebé es de los que regurgita después de haber comido, puedes adelantar el cambio de pañal antes de la toma, y esperar un poco para que tenga la leche asentada en el estómago antes de tumbarlo para cambiarle el pañal nuevamente.

Actualmente, se usan las toallitas húmedas para el cambio de pañal, pero si tienes posibilidad, es mejor que laves los genitales de tu bebé con  una esponja  humedecida en agua tibia y  jabón. La esponja será de uso exclusivo para este fin  y será renovada a menudo.

En niñas debe limpiarse de delante a atrás, para evitar arrastrar bacterias del ano a la vagina, mientras que en el caso de los niños, es recomendable hacer lo contrario.

Antes de poner el nuevo pañal,  pondremos una crema protectora, sobre todo en los pliegues.

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