Eclampsia en el embarazo

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La eclampsia es una enfermedad que solo sufren las embarazadas y que, si bien la sufren pocas mujeres, sus consecuencias pueden ser muy graves, por lo que debe controlarse.

Antes de llegar a la eclampsia una embarazada entra en un estado de pre-eclampsia que es el que puede derivar en la enfermedad final de riesgo. La preeclampsia aparece a  partir de las 20  semanas de gestación y también en el parto. Sus principales características  son la hipertensión arterial, la proteinuria y los edemas generalizados. En España se calcula que se da en un 2-3% de las embarazadas.

Si no se controla a tiempo la pre-eclampsia deriva en una eclampsia, que siempre es un estado grave en el que se pueden dar convulsiones y coma. Sus causas son muchas veces desconocidas, aunque se teoriza con que se debe a que la mujer estaría predispuesta genéticamente a un desequilibrio en el embarazo. Sus principales síntomas son el dolor de cabeza, alteraciones de la visión, nauseas y vómitos, dolor en la boca del estómago y en el hígado, disminución de la cantidad de orina y edemas.

Algunos factores que predisponen a sufrir eclampsia son: ser mayor de 35 años o menor de 16, tener un embarazo de gemelos, obesidad, ser un primer embarazo, alcoholismo, problemas en la coagulación de la sangre y sufrir de tensión alta ya antes de la gestación.

El tratamiento más eficaz para la eclampsia es acabar  la gestación porque al eliminarse la placenta la madre recupera el organismo de su cuerpo. Si el embarazo es de menos de 34 semanas se tiende a un tratamiento conservador con ingreso hospitalario y reposo con el que conseguir que la madre no empeore y que el feto pueda acabar de madurar.

 

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