La dermatitis atópica es una inflamación recurrente de la piel, más común en bebés con antecedentes familiares de dermatitis, asma o rinitis.

La dermatitis atópica se caracteriza por piel seca, con áreas escamosas y que provoca picor. Debido a la necesidad de rascarse, la piel puede sangrar o presentar costras.

No se conoce fehacientemente  las causas que provocan la dermatitis atópica, pero se considera que la base genética pudiera estar  directamente relacionada. El que los padres padezcan dermatitis, nos da una previsión de un 80% de que sus hijos la padecerán igualmente.

La inflamación de la piel es debida a la reacción del sistema inmunológico del bebé a determinados factores ambientales o emocionales. Puede tratarse de factores químicos como alergenos (Geles, detergentes, suavizantes, cremas, determinados tipos de ropas, etc) así como al estrés o períodos de ansiedad en los bebés. A todos estos factores se les conocen como los desencadenantes de la dermatitis atópica.

Todos los casos de dermatitis atópica deben ser tratados, pues con el tratamiento mejora la calidad de vida del bebé. El tratamiento de la dermatitis atópica debe ser individualizado, y es probable que el tratamiento administrado a un bebé no sirva para otro. Será el pediatra quien determine la medicación adecuada y si es necesaria la aplicación de corticoides.


 

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