Una quemadura es la lesión producida en la piel por la acción del calor. En niños, las quemaduras más frecuentes suelen ser en la cabeza, las manos  y el tórax.

En las quemaduras de primer grado, las menos graves, por ser más superficiales, debemos llevar a cabo la siguiente actuación.

-Poner agua en la zona para enfriarla y mitigar el dolor. No usar hielo directamente en la zona, o agua excesivamente fría.

– No utilizar los tratamientos populares como: aceite, mantequilla, etc.

-Proteger la zona con una venda que no apriete excesivamente y dar agua al niño.

-Acudir al médico.

-No reventar las posteriores ampollas para no facilitar infecciones.

En quemaduras de segundo y tercer grado, por resultar más graves y poder provocar secuelas irreversibles, es conveniente actuar con rapidez.

-Humedece la zona con agua durante diez minutos.

-Llame al 112 si considera que la situación puede ser más grave y derivar en un sock.

-Retira cuidadosamente la ropa. Si la ropa se ha quedado adherida, no la arranque, córtala alrededor.

-Si la superficie quemada es muy extensa, intenta  evitar el shock por frío. Lo mejor es tapar al niño accidentado.

-Ofrecer agua para evitar la deshidratación. Sin embargo, si el niño ha perdido el conocimiento, ha entrado en shock o tiene quemaduras en la cara, no le des agua.

-Controla las constantes vitales del niño y la respiración para informar inmediatamente a la asistencia médica.

-Recuerda que aquellas quemaduras eléctricas que afecten a la boca, genitales o las manos deben recibir atención médica, al igual que las quemaduras provocadas por determinados productos químicos que podrían ser absorbidos y  provocar intoxicación.

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