Si eres de los padres que sufre el insomnio de un bebé noche tras noches, en primer lugar debes asegurarte de que tu hijo no sufre ningún tipo de trastorno. Es muy importante descartar cualquier tipo de patología y asegurarnos que el problema de nuestro hijo consiste básicamente en una etapa transitoria, normal en cualquier bebé.

¿Cómo podemos identificar si nuestro hijo sufre problemas relacionados con el sueño?

Respondiendo afirmativamente a una o más de estas cuestiones, podemos inferir que su hijo presenta un problema a la hora de dormir.

 

  • Duerme menos horas que las que serían consideradas normales para su rango de edad.
  • Tiene un sueño superficial, desvelándose con cualquier ruido.
  • Tiene muchos despertares nocturnos.
  • Presenta dificultad inicial para conciliar el sueño.

Probablemente hayas contestado afirmativamente a varias de estas cuestiones, por lo que te recomendamos poner en práctica algunas de las indicaciones que presentamos a continuación:

 

  • Mantener al bebé en un lugar tranquilo en los momentos previos a irse a dormir. Puedes ponerle música relajante y  encender luces de manera tenue.
  • No mantener al bebé despierto durante el día para intentar conseguir mayor hora de sueño durante la noche. Es un error común evitar las siestas diurnas con la esperanza de que duerma por la noche. Le costará menos conciliar el sueño, si ha conseguido dormir durante el día.
  • Mantén la misma rutina diaria. Haz las mismas acciones, a la misma hora, todos los días. Las rutinas le ofrecen seguridad al bebé, no los excita y por lo tanto los mantendrá calmados, consiguiendo de esta manera sueños más descansados.
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